viernes, 20 de marzo de 2015

676. SABER EXPLICAR QUÉ ES LA FELICIDAD, PARA MÍ ES MUY DIFÍCIL, SI USTED PUEDE HACERLO, POR FAVOR, TÉNGALO A BIEN Y ÉCHEME UNA MANITA

Hace algunos días,  con muy buenos modos,  fui conminado a  disertar,  en la sobremesa de la cena-reunión  trimestral que celebrará, en el mes de junio, el selecto y cerrado Círculo  10  Cuñados,  sobre La  Felicidad, un tema que todos consideran importante y que debe ser  objeto de la  atención del Círculo.

Por supuesto, con naturalidad,  consciente de mi saber, de mi capacidad para descubrir e interpretar  conocimientos ajenos  y, sobre todo, de presentar como propios los hallazgos de otros, acepté la propuesta del Presidente del Círculo que, más tarde, como es costumbre, el Secretario reflejó en el acta.

Es fácil me dije entonces, tengo bastantes libros, algunos los he leído, colecciones de revistas blancas y amarillas,  de esas que antes subrayaba, acceso rápido a Internet, algunos amigos que de estas cosas saben y, lo que es mejor, tres meses para preparar los siete  minutos de disertación y las ciertamente sencillas pero sin duda peligrosas,  preguntas que saldrán de las cabezas,  bien nutridas, del resto de los comensales.

Pues bien, por si acaso,  para asegurarme, hace más de una semana comencé a prepararme  y, como siempre, lo he hecho con rigor.  Me explico:

Primero fui al Diccionario de Real Academia que  dice,  como primera acepción de la palabra, que felicidad es estado de grata satisfacción espiritual y física; como segunda,  persona, situación, objeto o conjunto de ellos que contribuyen a hacer feliz y, en la tercera acepción, afirma que  felicidad es ausencia de inconvenientes o tropiezos. 

Por supuesto, aunque tranquilo, porque se confirma  que el tema no es ni difícil ni complejo, avancé un paso más. Me costó un buen rato  encontrar en mi desordenada biblioteca los libros de autores que, por su saber  y rigor, iban a dar lustre a mi alocución  y, muy decidido, comencé a leer.

 

Para empezar, como siempre,  Aristóteles, es mi referencia; seguí con  Séneca, al que en este tema siempre se cita. Luego  Epicuro, al que descubrí muy joven; a continuación  Leibniz, todavía  me cuesta trabajo  entenderle.  Eysenck, ¡qué vergüenza!, debería haberle estudiado hace años y  no lo hice,  le  he descubierto ahora. No he dejado a  Nietzsche,  aunque ya  de  joven  y  aún ahora,  me da miedo. Seligman, el psicólogo positivista que estudié  en la carrera y mi admirado  Sciacca.  Alain, al que casi entiendo, me ha hecho pensar. No he dejado, aunque “me lo sé”,  a  Laín Entralgo. Puedo afirmar que  Julián  Marías, sigue más que actual y me he convencido de que   Punset  es una de las mentes  más dotadas de nuestro tiempo.

 

La verdad es que,  leyendo y pensando, he estado  entretenido y algo he aprendido pero, para hablar en  el círculo  de los 10 Cuñados, resulta insuficiente.

 

Por eso,  como mi conexión a Internet, está pagada, me lancé a mirar, bastantes, casi todos  aburridos y vulgares,  de los infinitos textos de autoayuda  que circulan en la red. Ninguno explica, aunque la prometen, qué es la felicidad.

 

Pues bien, con la convicción de que  ahora sí  tengo un problema, he cambiado el método, en lugar de leer he buscado, hasta más allá de donde me llega la memoria, personas que he conocido  y que son  o hayan sido, de verdad,  felices. He pensado que, si llego a saber los por qué,  induciendo primero y construyendo después, acaso, es posible que quizá, antes de que llegue junio, pueda  explicar qué significa la palabra  felicidad. Lamentablemente,  pese a mí  esfuerzo, fuera de un par de personajes de la novela romántica que estoy escribiendo, todavía no he encontrado a ninguna persona  de la que  pueda pensar  que es o, al menos, que  fue feliz.

 

Sin embargo, soy tenaz,  seguiré trabajando, pero, pido  a  mis lectores,  porque  saber  explicar  qué es la felicidad, para mí es, con lo que ya sé,  muy difícil,  que si usted  puede hacerlo, por favor,  téngalo a bien y  écheme una manita.

 

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